Regulación financiera en Colombia: ¿Favorece o entorpece la innovación?
"La Inteligencia Artificial y el Machine Learning están cambiando la industria financiera como la conocemos, haciendo que los legisladores de todo el mundo se enfrenten a nuevos desafíos".
Machine Learning e Inteligencia Artificial en Colombia
 
Desde hace más de un año la tecnología roboadviser es utilizada por algunos de los administradores de fondos más grandes del país. De hecho, es posible que la estrategia financiera utilizada para administrar los recursos de su fondo de pensiones o de su fondo de inversión haya sido diseñada por un robot a través de machine learning. 
 
Plataformas como InvestBot de Bancolombia o Smart del Fondo de Pensiones Protección definen por medio de algoritmos una estrategia de inversión que es evaluada diariamente por medio de machine learning. Es a través de algoritmos que esta tecnología busca la alternativa que genera mejores rendimientos (con la información suministrada) de acuerdo a su perfil.
 
Esta tendencia que desde ya está cambiando la industria financiera como la conocemos, está haciendo que los legisladores de todo el mundo se enfrenten a un desafío en materia de regulación que podría eventualmente ayudar o por el contrario obstaculizar el desarrollo de las nuevas tecnologías y el bienestar de los consumidores y demás participantes del mercado.
 
Para Carlos Aldana, Director Legal del Grupo Bancolombia, la innovación como fenómeno que impacta la industria financiera siempre ha existido. Sin embargo, el tema al que actualmente se enfrenta el regulador no es menor; precisamente porque la situación actual no es la de siempre en materia de innovación en el sector financiero.
 
De hecho, para Aldana en este momento existen varios aspectos que son disruptivos a innovaciones pasadas y que deben ser tenidos en cuenta por los reguladores. El primero es el manejo del crecimiento exponencial de los datos (big data) cuyas fuentes además, son distintas a las tradicionales. Este es un primer punto que hace distinta la aproximación que debe tener el regulador financiero.
 
En segundo lugar se encuentra la automatización de tareas, la inteligencia artificial y el machine learning. Tener máquinas inteligentes que emulan comportamientos humanos en su interacción con los consumidores haciendo en ocasiones imperceptible si se está hablando con un robot o con un asesor bancario tradicional también es un tema definitivamente novedoso y que requiere regulación especial.
 
Otro punto importante es la desintermediación que puede tener lugar dentro de la cadena de valor, por la entrada de nuevos jugadores expertos, especializados en temas financieros y/o de prestación de servicios que apoyan su labor en estas nuevas tecnologías.
 
Cuál ha sido el papel de los reguladores en materia de innovación financiera hasta el momento
 
En los últimos años el Gobierno, a través de la Unidad de Regulación Financiera ha avanzado en temas relacionados con la integración dentro del marco de la Alianza del Pacífico, crowdfunding y herramientas tecnológicas de asesoría en el mercado de capitales. 
 
La mayoría de las discusiones que la Unidad de Regulación Financiera ha tenido con relación a estos temas han contado con la participación de la industria y también de los actores no tradicionales, porque son ellos quienes hacen que nazcan las iniciativas y están en contacto directo con estas innovaciones.
 
Según palabras de Felipe Lega de la Unidad de Regulación Financiera ha sido muy grato presenciar en el país la creación de asociaciones como Colombia Fintech y considera que la clave para enfrentar el desafío en esta materia es abordarlo desde unos principios rectores que trasciendan el simple cumplimiento de unas normas. 
 
Principios que, para el Director de la URF deben basarse “en la proporcionalidad de los riesgos que se asumen para la prestación de estos servicios manteniendo la estabilidad de las entidades y preservando la protección al consumidor financiero”.
 
Esta no es una tarea fácil y es por eso que desde el punto de vista regulatorio algunos estudiosos del tema la han definido como un trilema en el que típicamente un regulador debería promover varios principios simultáneamente. 
 
Para Carlos Aldana, el principio más básico e intuitivo es la integridad de los mercados, combatir el fraude, promover la protección al consumidor financiero, proteger la estabilidad del sistema y el capital de las firmas. Ese sería un primer objetivo que definitivamente hay que tener en cuenta.
 
El segundo objetivo es promover la innovación, y en esta parte está de acuerdo con el Director de la URF para quien la normatividad en esta materia debe estar basada en una regulación que nazca con unos principios comunes, con el fin de no caer en retrocesos o en procesos innecesarios de armonización, y por el contrario “se favorezca cada vez más el crecimiento de un ecosistema similar entre los países que buscan una mayor profundización en materia de integración financiera”. 
 
Tanto para la industria como para la Unidad de Regulación Financiera del Ministerio de Hacienda, el establecimiento de unos principios comunes entre las diversas jurisdicciones es algo muy positivo, ya que favorece las inversiones, la formación de capital, el desarrollo de nuevos productos, la competencia y por lo tanto, el bienestar de los consumidores.
 
Otro objetivo que a los ojos de la industria debería buscar el regulador en este entorno de innovación es claridad y simpleza; es decir, que las reglas no solo estén armonizadas con el marco regulatorio existente sino que sean comprensibles por cualquiera de los nuevos jugadores, también por los jugadores tradicionales e incluso por los extranjeros porque “solo así se puede promover una industria creciente y dinámica”. 
 
En principio, estos objetivos parecen alcanzables vistos de manera independiente; sin embargo, según Carlos Aldana, la evidencia y algunos estudios han mostrado en muchos casos que cuando se tratan de alcanzar los tres objetivos de manera simultánea, en el mejor de los casos, se logran solo dos de los tres postulados abandonando un tercero. 
 
Por ejemplo cuando el regulador desea proteger la integridad y simultáneamente trata de promover la simplicidad, posiblemente a lo que llega es a tener normas donde de manera muy clara se establecen prohibiciones en defensa precisamente de la integridad del mercado; pero si lo que intenta hacer es promover la innovación pero no hay reglas claras posiblemente descuide la integridad del mercado porque se va a encontrar con una regulación posiblemente muy laxa. O, si el regulador trata de promover la innovación y la integridad del mercado seguramente obtendrá unas reglas que no son simples.  
 
¿Qué hacer ante esta contradicción?
 
La tarea entonces no es sencilla, pero es apremiante en el entorno actual. De acuerdo con el Director Legal del Grupo Bancolombia, la solución que ofrece la industria al aparente trilema consiste en:
 
1. Tener una regulación basada en principios.
2. Adoptar estándares internacionales. 
3. Promover la autorregulación y los más altos estándares de conducta al interior de los agentes.
4. Que exista una alta coordinación entre los reguladores y los supervisores para que no haya asimetrías y todos los agentes entiendan lo mismo en materia de regulación.
 
De esta manera, contar con mejores estándares y mayor autorregulación sirve precisamente para mitigar en gran parte, el riesgo que representa promover la innovación y la simplicidad en aparente detrimento de la integridad. 
 
Por otra parte, la actitud de las autoridades debe ser menos paternalista en el sentido de facilitar el desarrollo de las nuevas tecnologías y permitir que sea el libre mercado el que se encargue de generar las condiciones de competitividad para estos nuevos desarrollos, sin coartar la libertad de aquellos que son pioneros en estas iniciativas.